Las conversaciones difíciles son una de las partes más exigentes del trabajo de un manager. Pueden estar relacionadas con un bajo rendimiento, conflictos, comportamientos inadecuados, retrasos o decisiones con las que el empleado no está de acuerdo.
Evitar la conversación normalmente no resuelve el problema. Una conversación bien preparada permite aclarar la situación, escuchar al empleado y acordar los siguientes pasos.
Si el problema se repite o afecta al equipo, es mejor abordarlo pronto.
Antes de reaccionar, reúne los hechos relevantes.
Pregúntate qué ocurrió exactamente.
En lugar de:
“Tu trabajo últimamente es malo.”
es mejor decir:
“En las últimas tres semanas se entregaron dos informes fuera de plazo y uno no incluía los datos acordados.”
Los ejemplos concretos permiten hablar de comportamientos y resultados, no de la personalidad.
Explica la situación con calma.
Por ejemplo:
“Quiero hablar sobre los plazos de los informes. He observado tres retrasos durante las últimas semanas.”
Después, permite que el empleado explique su punto de vista.
Pregunta:
La causa puede ser una carga de trabajo excesiva, prioridades poco claras o dependencia de otro equipo.
Aclara:
Evita mensajes demasiado generales como “tienes que esforzarte más”.
Habla del comportamiento o del resultado, no del carácter.
En lugar de:
“Eres irresponsable.”
mejor:
“Los dos últimos plazos no se cumplieron. Tenemos que encontrar una forma de garantizar que los próximos informes se entreguen a tiempo.”
Define los siguientes pasos, responsables y plazos.
La IA puede ayudar a:
Las decisiones sobre empleados deben seguir siendo responsabilidad del manager.
Una conversación difícil no tiene por qué convertirse en un conflicto. La preparación, los hechos, la escucha y unos acuerdos claros son fundamentales.
La mejor conversación difícil es aquella en la que ambas partes entienden qué ocurrió, qué se espera y qué sucederá después.
Explica el tema con calma, presenta los hechos y permite que el empleado dé su versión.
Sí. Conviene revisar los hechos, los acuerdos anteriores y el objetivo de la conversación.
Sí. Puede organizar información y preparar preguntas, pero las decisiones sobre empleados corresponden al manager.
Registrar acuerdos, tareas y plazos y establecer un seguimiento.
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